PRI Tlaxcala señaló que la respuesta a las protestas del campo no debe ser la represión, sino la atención a sus demandas, destacando la necesidad de soluciones reales ante el abandono que enfrentan los agricultores.
El PRI Tlaxcala advirtió que la situación que enfrentan los agricultores en el país no puede seguir siendo atendida con medidas de contención y fuerza, señalando que responder con gases, tanquetas y operativos de seguridad a quienes se manifiestan por el abandono del campo no solo es una señal de desconexión institucional, sino una acción que agrava el conflicto social al ignorar el origen de las demandas y cerrar espacios de diálogo que deberían ser prioritarios en cualquier gobierno.
Desde este posicionamiento, el PRI Tlaxcala subrayó que las protestas del sector agrícola no son un acto aislado, sino la consecuencia de años de rezago, falta de apoyos, encarecimiento de insumos y ausencia de políticas públicas efectivas, lo que ha colocado a miles de productores en una situación límite, donde salir a manifestarse se convierte en una de las pocas vías para visibilizar una problemática que ha sido sistemáticamente ignorada.
El partido enfatizó que la respuesta institucional debe estar orientada a escuchar, atender y resolver, no a reprimir, ya que el uso de la fuerza frente a demandas legítimas envía un mensaje equivocado sobre la prioridad que se le da al campo, un sector que históricamente ha sostenido la producción alimentaria del país y que hoy enfrenta condiciones adversas que requieren atención urgente y estratégica.
Asimismo, el PRI Tlaxcala cuestionó que, en lugar de construir soluciones de fondo, se opte por medidas que buscan contener la inconformidad sin resolver sus causas, lo que termina por profundizar la crisis y generar mayor desconfianza entre los productores, quienes ven cómo sus demandas no solo no son atendidas, sino que son enfrentadas con acciones que vulneran su derecho a manifestarse.
Con este posicionamiento, el PRI Tlaxcala reafirma que el campo mexicano no necesita antimotines, sino políticas públicas eficaces, inversión, acompañamiento y voluntad política para resolver los problemas estructurales que lo afectan, insistiendo en que solo a través del diálogo, la atención real y el compromiso con los agricultores será posible recuperar la estabilidad y garantizar el desarrollo de un sector fundamental para el país.